• Francisco Llambías

La muerte de la elefanta Hathini nos invita a reflexionar

Actualizado: jun 9


A través de distintos portales de noticias, nos enteramos de la muerte de una elefanta de 15 años de edad y de su bebé, ya que el mamífero cursaba dos meses de embarazo cuando ingirió una piña que contenía petardos, lo que le provocó graves heridas y finalmente su muerte, así como también la de su cría.

El triste hecho ocurrido en el estado de Kerala, en el sur de la India, generó la apertura de una investigación por un posible delito de maltrato animal, pudiendo los autores enfrentar cargos de crueldad hacia los animales que podrían traducirse en multas o penas de prisión, según las declaraciones de Surendra Kumar, alto responsable de la protección de la fauna de Kerala.

Por otra parte, el ministro de Medio Ambiente Prakash Javadekar expresó que el gobierno había tomado nota seria del asesinato.

Todos conmocionados por la injusta muerte de estos animales.

Ahora bien, tomando estos acontecimientos me interesa resaltar la enorme y profunda contradicción en que caen quienes lamentan la muerte de la elefanta y su bebé pero al mismo tiempo proclaman el aborto como un derecho.

Es sorprendente el doble estándar con el que se miden y valoran las dos realidades, esto es la muerte de un animal y su cría y la muerte de un ser humano por nacer procurada por su propia madre, lo que en ocasiones genera además también la suya, por las dificultades que lleva en sí mismo el aborto.

Gran parte de esta doble vara se explica por la manipulación y el juego que se hace con el lenguaje, con los términos que se emplean al momento de describir ambas realidades.

Veamos estos hechos bajo esta lupa tan contradictoria.

1. Cuando la elefanta y su bebé mueren:

• Reconocen sin dificultad que el embarazo del mamífero implica la existencia de una cría que pertenece a su misma especie y que por tanto es tan elefante como sus progenitores.

• Afirman que tanto la elefanta como su cría tienen iguales derechos, propios de su especie.

• No dudan en tildar al acto generador de su muerte como doblemente injusto, siendo que son dos las víctimas del imprudente accionar humano.

• Piden compasión y apelan a la noción de humanidad, en pos de un trato más digno hacia los animales.

• No cuestionan que estemos ante un accionar que además de de irresponsable pueda incluso configurar un delito, calificándose al hecho de asesinato.

• No ponen en tela de juicio que los autores merezcan una severa sanción, sea a través de una multa hasta considerarse la imposición de una pena de prisión.

2. Cuando la mujer quiere abortar:

• Niegan la categoría de ser humano al bebé por nacer, definiéndolo como un conjunto de células sin personalidad, usando términos como embrión o feto con intención de des-humanizarlo, a pesar de que estos términos son correctos desde un punto de vista embriológico.

• Desconocen la condición de ser humano al bebé por nacer y/o relativizan el valor de su vida por encontrarse en estado gestacional, descartando su derecho a vivir y elevando a la categoría de absoluto al falso y supuesto derecho a elegir de la madre respecto a la vida de su hijo.

• Afirman que es un derecho de las mujeres el terminar con la vida de sus hijos, cuando las circunstancias en que fueren engendrados no sea la deseada.

• No tienen compasión ni el más mínimo sentido de humanidad para con los humanos por nacer, reclamando que sea legal que sus mismas madres puedan decidir su muerte, a pesar de su estado de total inocencia e indefensión.

• No reparan en que el aborto es un acto antijurídico que implica una conducta que es considerada como un delito conforme a nuestro ordenamiento legal.

Tengamos presente que en la India el aborto es legal hasta la semana 20 del embarazo y que el gobierno nacional ya presentó un proyecto que pretende habilitarlo hasta la semana 24 (etapa del embarazo en que el bebé mide unos 30 cm y pesa alrededor de 600 gramos y tiene la posibilidad de sobrevivir fuera del útero, funcionando sus pulmones cada vez mejor).

Con motivo de la presentación de dicho proyecto, en Kerala, lugar donde sucedió la muerte de la elefante que generó el repudio y la inmediata reacción de las autoridades estatales, se convocaron grupos pro vida a fin de organizar una marcha nacional que se oponga a la legalización de semejante crimen.

En el mismo estado y nación en que se persigue a los autores de la muerte de la elefanta, hecho calificado por ellos como un asesinato, se pretende extender la ya amplísima ley de aborto, por la cual mueren millones de bebés todos los años.

Que sirvan de alarma estos ejemplos para alertarnos de que una parte de la sociedad ya no ve la realidad tal como es, sino bajo pautas ideológicas que le dictan qué pensar.

Que nos haga conscientes de que algo anda mal cuando muchos reconocen la vida por nacer en elefantes y ya no más en el seno maternal.

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Para nosotros, la palabra no impide la acción, lo que la impide es no formarse antes detenidamente de ponerla en ejecución, por eso mismo debemos formarnos, y formar a los que sean de nuestro entorno. Para eso queremos distinguimos.