• David San Román

02ABR82: Fueron hombres, volvieron inmortales

Actualizado: jun 9


“Si quieres saber cómo te fue en la guerra, pregúntale a tu enemigo” Sun Tzu.

Si los argentinos soplan sobre nosotros, nos derrumbamosAlmirante Woodward, Comandante de la diezmada flota británica.

A 38 años del histórico desembarco de las fuerzas anfibias argentinas en las Islas Malvinas, llega un nuevo 2 de abril para honrar a los Veteranos de Guerra y Caídos en el Conflicto del Atlántico Sur. Pocos hechos en la historia provocaron que los argentinos eleven un nacionalismo compartido por sobre sus rivalidades políticas o culturales; y, como en el Escudo Nacional, se estrechen la mano sosteniendo una misma pica cuyo gorro frigio simbolizaría: La Soberanía Argentina sobre la Perla Austral. Como todos los años, al llegar esta época irrumpe nuevamente la rivalidad y nos lleva a olvidar el propósito de la fecha. Entonces las heroicas anécdotas, las historias cargadas de valor, los cuentos inundados de patriotismo y el coraje de los grandes SOLDADOS [tomando la acepción más amplia del término, sin distinción de Fuerza Militar, de Arma, de Rango, de Especialidad, ni nada] quedan tapados por la discusión sobre la situación política del país en ese momento, los desaciertos de los altos mandos militares o cualquier otro punto de disidencia. Es ahí cuando, una vez más, como sociedad quedamos anclados a un enfrentamiento corrosivo sin ser capaces de valorar al ARGENTINO que se jugó hasta el pellejo en una situación límite por una causa de interés NACIONAL. Aquel lejano viernes 2 de abril del 82 el Contralmirante de Infantería de Marina Carlos Büsser comandó exitosamente la “Operación Rosario”. Las tropas argentinas desembarcaron, sin derramar sangre enemiga desalojaron a las fuerzas militares y a las autoridades británicas, izaron el pabellón albiceleste y quedaron a cargo del territorio malvinense luego de casi 150 años de usurpación británica.

Ambos países se trenzaron en un enfrentamiento naval, terrestre y aéreo que duró 74 días, dejó un saldo de 649 argentinos caídos en combate y terminó con la rendición argentina el 14 de junio. Decía el conocido y milenario General chino Sun Tzu: “Si quieres saber cómo te fue en la guerra, pregúntale a tu enemigo”. Esta frase necesita tomar especial cuerpo cuando se habla de Malvinas; ya que, en Argentina, o por costumbre o desconocimiento, nunca se valoriza la gran actuación de nuestros compatriotas en el territorio austral. Si en cambio consultamos al enemigo inglés o los medios internacionales, resulta ser que los "argies", como nos llamaban de manera peyorativa, estuvieron a días de doblegar militarmente al imperio británico que contaba con el apoyo de la OTAN y hoy, por su desempeño, son admirados en todo el mundo… menos en su Argentina. Si en las escuelas se enseñara lo sucedido en Malvinas no haría falta ningún Hollywood para crear referentes heroicos ni gestas impresionantes. Los tenemos entre nosotros, viviendo la misma cuarentena actual por el COVID-19, habiendo sido protagonistas de hazañas hace solamente 38 años. No hay fantasía que supere el relato del periodista inglés Garreth Parry en el cual la tripulación de una fragata británica, mientras estaba siendo bombardeada por pilotos argentinos y veía su nave destruirse, estalló en aplausos alabando la destreza de los atacantes que aparecían en maniobras a metros del mar porque la escena que estaban viviendo era imposible. Sí, el enemigo aplaudía la habilidad del bombardero que los arrojaba al océano.

Dos torpedos habían alcanzado al Crucero ARA General Belgrano, la nave yacía tumbada sobre la superficie marítima y el Comandante Capitán de Navío Héctor Bonzo todavía estaba en ella. Una voz lo sorprendió por atrás: -¡Si no salta, yo tampoco salto! ¡Me quedo con usted, capitán!, era el Suboficial Barrionuevo. -¿¡Cómo no se arrojó todavía a las balsas!? ¿¡Qué hace usted aquí si ya no queda nadie!? increpó el superior… luego de una última recorrida buscando camaradas, inflaron los chalecos salvavidas y se tiraron al agua. Tres balsas esperaban las dos figuras humanas a unos escasos 50 metros, sin saber quiénes eran, a riesgo de que el mar los chupara detrás del Belgrano.


Habían ordenado el repliegue de la unidad que estaba en el Monte Dos Hermanas porque los ingleses estaban avanzando. -Vamos Poltro, te van a matar! repitió el Sargento Etcheverría al ametrallador Poltronieri que no osaba moverse. -Yo me quedo, les cubro la retirada. -No vas a poder solo, me quedo con vos! -Váyanse todos carajo! Ustedes tienen familia, yo los cubro! Entonces el soldado solo con su MAG alternaba entre disparos y retroceso. Cuando los ingleses entraron a Puerto Argentino preguntaron qué unidad había estado en ese lugar impidiendo el avance porque los habían demorado 8 horas para avanzar.Había sido el trabajo de un solo hombre. De estos hechos reales hay muchos, basta con que nos interesemos en mantenerlos vivos y rescatemos lo bueno de aquel 1982. Ellos cumplieron, cumplamos nosotros en inmortalizar los valores, el patriotismo y el coraje que, una vez en los territorios más australes de nuestra extensión, algunos tuvieron. ¡Fueron hombres, volvieron inmortales! David San Román CES Centro de Estudios Salta

Para nosotros, la palabra no impide la acción, lo que la impide es no formarse antes detenidamente de ponerla en ejecución, por eso mismo debemos formarnos, y formar a los que sean de nuestro entorno. Para eso queremos distinguimos.

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