• Bruno M

¿Por qué las mujeres católicas son más lindas?

Actualizado: jun 9


Para desasnar un poco a los lectores jóvenes e impartirles algo de la sabiduría ganada con los años, me ha parecido oportuno traer al blog una frase leída por ahí en Internet, del P. Manuel Martínez Cano:

“¿Por qué las mujeres católicas son más guapas? Porque la gracia de Dios perfecciona la naturaleza”.

En una frase humorística, claro, pero, como dicen los yanquis, it’s funny because it’s true, es divertida porque es verdad. Ceteris paribus, las católicas son más guapas que las que no lo son.

No me refiero simplemente a la belleza interior (que también), sino a la belleza en el sentido más habitual de la palabra. La belleza externa de una mujer es algo indefinible, que no se puede reducir a la física y las matemáticas. Incluye siempre un nosequé que hace que sea una belleza humana y no simplemente física o biológica.

Hay muchos factores naturales que intervienen en ello, por supuesto, pero la gracia de Dios tiene ese nosequé en grado sumo y hace que la belleza de una chica católica sea incomparable con la de las que no lo son. A fin de cuentas, toda belleza creada es reflejo de la Belleza de Dios y la gracia no es más que eso: la presencia de la Belleza de Dios y sus efectos transformadores en el ser humano. De esto se sigue casi necesariamente lo que señala la frase del P. Cano.

Más castizamente, la sabiduría popular solía decir que algo (o alguien) era “más feo que un pecao”. En efecto, no hay nada menos bello que el pecado y, en particular, el peor de los pecados, que es la desesperanza, tan frecuente (y poco menos que inevitable) entre las agnósticas de hoy, pobrecillas. Del mismo modo, el culmen de la fealdad humana es la pornografía, que produce una profundísima desesperanza y tristeza en el que la consume.

No es casualidad, por otro lado, que se hayan dedicado innumerables poemas a la belleza de nuestra Señora. ¿Por qué, si en los evangelios no se la describe físicamente? Porque María es la llena de gracia y la fealdad del pecado no la rozó siquiera. Ninguna otra mujer ha reflejado como ella la belleza de Dios. Además, y tomando prestado un viejo argumento español sobre la inmaculada concepción, podemos preguntarnos: ¿quiso Dios que María fuera la más bella de las mujeres de la tierra? ¿Cómo no iba a quererlo, si se trataba de su Madre? Pues entonces, quiso, pudo (porque era Dios), luego lo hizo. Creó a su Madre como la más bella de las mujeres, hermosa como Tirsá, encantadora como Jerusalén, majestuosa como las estrellas del cielo, bella como la luna y refulgente como el sol.

Las mujeres católicas, como hijas de nuestra Señora, se parecen a ella y están tocadas por su hermosura. No hay nada más bello que una mujer rezando en silencio ante el sagrario. ¿Por qué creéis que, hasta hace muy poco, las mujeres se ponían un velo o mantilla cuando entraban en la iglesia? Para que no nos deslumbrara su belleza, como Moisés cuando salía de ver a Dios en la Tienda del Encuentro.

Volviendo a los lectores jóvenes: no seáis cenutrios. Buscad a buenas católicas, que además de ser buenas, son más guapas, y lo digo por experiencia. Si conoces a tu futura mujer en un bar, la probabilidad de que tu matrimonio sea un desastre se multiplica por mil. Si tu novia baila bien, estupendo, pero asegúrate sobre todo de que rece bien, porque en el matrimonio se reza mucho más de lo que se baila. Como decía el viejo poema inglés, tu esposa no podrá quererte como te mereces si no quiere mucho más a Dios que a ti.

¿Recuerdas esa frase del Evangelio: buscad el reino de Dios y todo lo demás se os dará por añadidura? Pues esto es algo parecido. Busca una novia que sea buena católica y, por añadidura, te encontrarás con que es mucho más guapa que las demás.

Curiosamente, por alguna razón teológica que escapa a mi limitada inteligencia, esto no se cumple en los varones católicos, que somos, si cabe, aún más feos que los demás. A ellas, sin embargo, no parece importarles.

Artículo publicado originalmente en el Blog Espada de doble filo.

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Para nosotros, la palabra no impide la acción, lo que la impide es no formarse antes detenidamente de ponerla en ejecución, por eso mismo debemos formarnos, y formar a los que sean de nuestro entorno. Para eso queremos distinguimos.