Peñas, vicios y otras yerbas

01/17/2020

En el ambiente católico de Argentina se ha instalado la costumbre, a veces, de cambiar los boliches por las peñas o guitarreadas.No es que no me gusten las peñas ni el folclore, todo lo contrario, me gusta mucho nuestra cultura y tradiciones criollas. Hasta acá vamos bien, las peñas son algo sano, el problema es cuando empezamos a confundir el vicio con la virtud, pensando que como es una peña, estamos bien vestidos y escuchamos folclore, ya somos la vanguardia de la tradición católica y merecemos un lugar en el cielo junto a San Pedro, Don Juan Manuel de Rosas y el padre Castellani. Se suelen hacer cosas que están mal pero que son toleradas socialmente con tanta frecuencia que su malignidad prácticamente desaparece de nuestro lenguaje cotidiano.

 

No señores, no se equivoquen, hay tanto o mas vicio que en otros ambientes paganos. Parece que ciertos temas ya no se tocan en la Iglesia (incluso en los que se consideran el ultimo bastion de la tradicion), sea por no incomodar a los demas, o sea que tambien son viciosos. No se, empiezo a pensar que algunos tambien deben favores o reciben beneficios a cambio de su silencio... A través de un proceso que empieza de modo muy gradual pero que luego invariablemente se acelera, ciertos comportamientos se van rodeando de una aureola de respetabilidad hasta el punto de ganar un “estatuto especial”: ya no se puede criticarlos más. Se como sea, con la lectura de los siguientes renglones algunos lectores podrian sentirse violentados, no es la idea, pero tampoco debemos y podemos callar.

 

Expondremos a continuacion algunos vicios que se han instalado entre nosotros y que ya consideramos normales, cuando no, licitos. Como decia San Agustin, "Para quien quiera creer, tengo mil razones; para quién no quiera creer, no tengo ninguna"; para el que quiera argumentos se los dejo abajo:

 

Embriaguez: estar borracho, tocado o alegre (Como prefieran)

 

A la sobriedad se opone directamente el vicio de la embriaguez, que es uno de los más vergonzosos y degradantes. Consiste en el exceso voluntario en la bebida embriagante por mero placer, hasta la privación del uso de la razón.

 

EXCESO VOLUNTARIO, ya sea porque se intentó expresamente o porque se previó
suficientemente la pérdida de la razón.


POR MERO PLACER. Es esencial este detalle para que la embriaguez constituya un
desorden moral. Cuando se la intenta directamente o se la permite sin causa proporcionada (nunca lo es el mero placer voluptuoso), porque en este caso se
prefiere un bien inferior (el placer) a otro superior (el uso de la razón), y esto es un
desorden contra el recto orden natural, que constituye, por lo mismo, un pecado.


HASTA LA PRIVACIÓN DEL USO DE LA RAZÓN. Si esta privación es total, la embriaguez
se llama perfecta; si sólo es parcial, recibe el nombre de imperfecta. Signos o señales
de embriaguez perfecta son: hacer cosas completamente desacostumbradas, que no
se harían estando en sus cabales; no discernir entre lo bueno y lo malo; no recordar lo
dicho o hecho en tal estado, etc. No basta la inseguridad en el andar, la visión doble,
etc., que pueden producirse antes de la pérdida completa del uso de razón.

 

La embriaguez perfecta plenamente voluntaria y por mero placer es siempre pecado mortal.

 

La embriaguez imperfecta (Estar alegre) de suyo no pasa de pecado venial, pero podría ser mortal por circunstancias especiales. La razón de su venialidad es porque no se pierde con ella totalmente el uso de la razón ni el control de las propias acciones, aunque se perturbe un poco con el exceso de hilaridad. Pero podría constituir pecado grave por razón del escándalo, del daño que se ocasione, de la intención gravemente perversa (v.gr.,para permitirse ciertas libertades excesivas so pretexto de insuficiente control de sí mismo), del grave disgusto causado a los padres, a la esposa o hijos, etc.

 

La cooperación a la embriaguez. No sólo peca el que se embriaga, sino incluso los que cooperan a la embriaguez ajena sin causa justificada. Esta cooperación puede ser de dos clases:


a. NEGATIVA, cuando no se impide la embriaguez ajena pudiendo y debiendo hacerlo.


b. POSITIVA, cuando se influye directamente en tal embriaguez (v.gr., aconsejándola,
proporcionando el licor embriagante, etc.).

 

Hay que atenerse al siguiente principio:


Es pecado grave inducir a otro a la embriaguez o no impedírsela pudiendo y debiendo
hacerlo.
A fortiori pecan los compañeros del beodo que le animan a seguir bebiendo para
reírse de él, etc. También los padres o superiores que no impiden a sus hijos o súbditos
el feo vicio de la embriaguez.

 

Fumar: pipa, armado o cigarrillo (Narguile para los cuyanos)

 

Yo puedo saber que el tabaco es malo para la salud. Pero si yo valoro el tabaco más que la salud, seguiré fumando. Hay personas que buscan la verdad, les guste o no. Pero otras personas buscan lo que les gusta, sea verdad o no. El entendimiento se decide por razones.

 

Decía uno: No intentes convencerme, porque a unque me convenzas, no me convenceré. Y es que nadie se convence de lo que no quiere convencerse.

 

El tabaquismo puede considerarse entre las ‘dependencias’ a las que están esclavizadas muchas personas (Cf. Pontificio Consejo para los Agentes de la Salud, Carta a los Agentes de la Salud, 92). Dice la Carta a los agentes de la salud: ‘También para el tabaco la ilicitud ética no concierne al uso en sí mismo, sino al abuso. Actualmente se afirma que el exceso de tabaco es nocivo para la salud y crea dependencia, ya que induce a reducir siempre más el umbral del abuso.(Pontificio Consejo para los Agentes de la Salud, Carta a los Agentes de la Salud, 99.).

 

Dice Monseñor Sgreccia (Sgreccia, Manuale di bioetica, tomo II, Vita e pensiero, Milano 1991, pp. 226-227): ‘Desde el punto de vista objetivo, el fumar, considerado en el conjunto de las consecuencias y suponiendo un uso no simplemente ocasional sino habitual y con dosis relevantes, constituye una real gravedad por los serios daños para la salud propia y ajena, así como por las implicaciones generales que la producción y el tráfico tienen sobre el conjunto de los países consumidores. La valoración ética de los riesgos se considera también por relación al hecho de que no reporta ningún beneficio’.

 

No es por tanto el caso considerar que quien fuma comete de por sí y siempre un pecado, pero sin embargo, sí es verdad que el tabaco puede dañar gravemente a la salud.

 

Creo que el sentido común, y sobre todo el sentido de la caridad, bastan para ponernos frente a una serie de deberes que no se pueden dejar de lado.

 

Tenemos el deber de no dañar la propia salud y cuidarse, y esto, si es verdad que el humo es nocivo –siempre, pero sobre todo si se abusa–, comportará el deber de no empezar a fumar y, si se es ya fumador, el de intentar seriamente dejarlo, quizás gradualmente si esto facilita las cosas, o fumar menos, evitando en todo caso lugares y situaciones en las que fumar puede ser más nocivo, como en casa o en el auto.

 

A estos deberes podríamos añadir el de apartarse lo más posible de cualquier dependencia –y por tanto del tabaco, que es notoriamente una dependencia insidiosa– para ser cada vez más libres de crecer humanamente y en la vida espiritual.

 

Lo que a mí me sorprende de todo esto no el vicio en si, que es cosa que ha sucedido en todos los tiempos; lo que me asombra es la ingenuidad, real o fingida, de los católicos que piensan que estos asuntos son ajenos a ellos; me asombra además y me duele ver tan pocos sacerdotes o intelectuales que se arriesguen a perder algo de su prestigio o de sus amistades por tomar una posición clara; y digo: clara, no agresora ni humillante para nadie.

 

La idea de que el pecado, cualquier pecado, pueda tener un estatuto especial que lo hace intocable es completamente ajena al Nuevo Testamento. No: el pecado no tiene derechos y quien se acobarde frente a estas ideas, que medite hacia dónde van sus propios pasos porque existe el camino empinado pero también el camino ancho, que lleva a la perdición.

 

Para no hacerlo tan largo lo dejamos aca por hoy, ya nos estaremos volviendo a encontrar con otros cuestionamientos, si Dios quiere. Dejo una picando ¿esas peñas que terminan en fiesta, tienen alguna diferencia notable con un boliche ademas del nombre? Que Dios nuestro señor y la Virgen gaucha nos guien y iluminen nuestras conciencias.

 

Malevo,

A veces ladro pero no muerdo.

Fuentes:

Teologia moral para seglares - Fray Antonio Royo Marin

Manuale di bioetica, tomo II, Vita e pensiero, Milano 1991

Dal punto di vista morale fumare è peccato? Don Gianni Cioli

 

Permitida su reproduccion citando autor y a La Cumbrera

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