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La virtud y el modo de saber denunciar el error. ¿’Tempus loquendi’ sin ‘Modus loquendi’?

02/27/2019

 

«Quod in operibus virtutum duo sunt attendenda; scilicet id quod fit, et modus faciendi»

 

Dice Santo Tomás: «para que haya virtud hay que atender a dos cosas: a lo que se hace y al modo de hacerlo». Es muy común ver en redes a católicos, perplejos ante los desórdenes de la jerarquía eclesiástica, obstinarse en una actitud frontal y con el nivel humano más bajo posible, haciendo uso de formas propias del más vil pagano tercemundista o faltando al principio de autoridad, exigida en la doctrina católica tradicional, tratando a las autoridades civiles y religiosas como lo hace la Revolución anticristiana: con igualitarismo, tuteando incluso al mismo Papa o tratándolo como cualquier hijo de vecino.

 

Ciertamente es tiempo de hablar (tempus loquendi) como lo exigía Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia que corrigió duramente a un Papa inmoral, pero no puede ser ese un acto virtuoso sin el modo católico. En todas sus cartas, Santa Catalina expresa un perfectísimo amor filial al Papa en su contenido y en SUS FORMAS, incluso le llamó “il dolce Cristo in terra”, nunca hizo uso de manipulaciones del nombre del Papa como ahora suelen hacer. Esta Santa seguro que hoy habría hecho lo mismo y con mayor énfasis, pero jamás habría tratado al Papa de túllamándole Bergoglio siendo que el trato protocolar mínimo es llamarle Papa Bergoglio y el más adecuado es llamarle Santo Padre. Jamás ella hubiera hecho uso de imágenes o “memes”burlescos, o de llamar a los malos actos del Papa, “bergogliadas”. Cuando ella corrigió y combatió los errores del Papa de su época, jamás tuvo un trato irreverente hacia la jerarquía eclesiástica, de haberlo hecho, su vida, lejos de pasar a la historia como una vida virtuosa, habría pasado a ser recordada como una vida viciosa dominada por el desorden, porque, como ya dije citando a Santo Tomás, «para que haya virtud hay que atender a dos cosas: a lo que se hace y al modo de hacerlo».

 

Esto que digo es doctrina tradicional de la Iglesia; esos que se hacen llamar tradicionalistas, muy reaccionarios por enarbolar la bandera del “tempus loquendi”, se constituyen como falsos tradicionalistas si faltan a este principio que expongo al no levantar también la bandera del “modus loquendi”. Creen erróneamente que luchan por la verdad y la Tradición, no se dan cuenta que son agentes de iniquidad engañados por el que divide: el Demonio.

 

Un católico bien formado resiste al error (a todo error, no sólo al de la jerarquía eclesiástica – fácil es señalar el error del otro) haciendo uso de las formas que la Iglesia le enseña y le exige, no cómo a él le dé la gana. Si estos falsos tradicionalistas leyeran algo de moral tradicional no estarían exponiendo sus patanerías y vulgaridades en redes sociales creyéndose cruzados del tercer milenio, siendo que a lo mucho logran ser pandilleros con apellido católico, por eso se les ve insultando y llamando a otros de su misma calaña como para sentirse victoriosos porque atacan en grupo. Esos no duran ni cinco minutos en un debate público cara a cara.

 

Esto que digo tiene mayor gravedad si el que falta al modus loquendi es un obispo en la tormenta, de quien se esperaría el lenguaje más digno y objetivo al tratar temas de doctrina y de moral. Pero si en sus discursos hace gala de una oratoria pobre y agresiva y encima suelta afirmaciones que dan origen a interpretaciones erróneas que contradicen lo enseñado por la Iglesia, por más que gane muchos seguidores, no habrá hecho más que extender su vicio y error disfrazado de virtuosa resistencia a esos que tontamente le siguen.

 

Por Samuel J. Soldevilla Burga. Traditio Invicta / Dominus Est. 25 de febrero de 2019.

 

Articulo publicado originalmente en Dominus Est

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